Por: Rogel Soto
Al recordar el fatídico 63 aniversario del golpe de Estado al gobierno del Presidente Juan Bosch el 25 de septiembre de 1963, militares y civiles constitucionalistas afirmaron que el descrédito de la democracia y los partidos políticos, al día de hoy, demuestran que ni el gobierno de Juan Bosch, ni mucho menos la revolución y guerra patria del 1965, para reponerlo, eran comunistas; por el contrario, fueron los más democráticos de nuestra historia republicana.
Lo que sí han demostrado los hechos ha sido que tanto el golpe de Estado a Bosch, como la oposición al levantamiento de los militares democráticos constitucionalistas, por militares dominicanos desconocedores del mandato del art. 161 de la Constitución del 63, y la invasión norteamericana del 28 de abril de 1965, son los causantes de los grandes males que ha padecido este país desde el golpe de Estado a Bosch, como son, entre otros, la corrupción, la impunidad, la inseguridad y la ineficiencia pública de la mayoría de los gobiernos.
El país debe conocer, para no dejarse confundir, que el golpe de Estado al gobierno del Profesor Juan Bosch fue un crimen político perpetrado por la oligarquía militar, terrateniente, económica, así como de la alta jerarquía católica de esos tiempos, junto a la norteamericana, para adueñarse de los grandes capitales que Trujillo acumuló, a través del monopolio de la vida política, social y económica que impuso en su tiranía de 31 años.
El Lic. Andrés Fortunato Victoria, presidente de la Fundación, que depositó una ofrenda floral ante la estatua del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, expresidente Constitucional en armas, hablando a nombre de los militares, civiles y miembros de los guardianes de la Constitución señaló que lo peor del caso es que la oligarquía que dio el golpe de Estado y solicitó la intervención norteamericana en el 1965, es la que monitorea los partidos del sistema para que estos, a su vez, sean cómplices en el aislamiento de las bases de las organizaciones políticas, para mantenerlas ignorantes y sobornarlas en cada una de las elecciones, y así lograr el descrédito de la democracia.
De ahí que los militares que ayer expusieron sus vidas y sus rangos, para darle cumplimiento al mandato de la Constitución del 1963, así como los civiles que, con su sangre lucharon por la vuelta a la constitucionalidad del gobierno de Bosch, sin elecciones, demandan la unidad de todos los dominicanos, inscritos en partidos políticos o no, para que reclamen una cuarta fuerza política constitucional y electoral, que imprima la ética y los valores patrios que deben llevar a la práctica los partidos y así salir del atolladero del golpe a Bosch en el 63.
De igual manera, demandaron del gobierno de Luis Abinader que le devuelva los derechos adquiridos a los militares democráticos que se levantaron en favor de la democracia el 24 de abril de 1965, y los combatientes civiles que los apoyaron.





