Por: Rogel Soto.
En los últimos tiempos han surgido narrativas que intentan proyectar una imagen de crisis alrededor de la Cooperativa Nacional de Servicios Múltiples de los Maestros (COOPNAMA). Sin embargo, un análisis objetivo de los indicadores institucionales, financieros y sociales de la cooperativa conduce a una conclusión distinta: COOPNAMA no atraviesa una crisis estructural; por el contrario, exhibe evidencias significativas de fortaleza, crecimiento y sostenibilidad.
La reciente celebración de su 55.º aniversario constituyó una muestra palpable de esa realidad. La cooperativa cuenta con una membresía que supera los 205 mil asociados, mantiene una sólida estructura económica, posee importantes activos y desarrolla una amplia gama de programas orientados al bienestar de sus socios. Estos resultados no solo la posicionan como una de las principales cooperativas de la República Dominicana, sino también como una institución con capacidad demostrada para sostener su crecimiento y proyectarse hacia el futuro.
No obstante, algunos acontecimientos recientes han sido utilizados para construir discursos que buscan magnificar dificultades puntuales y presentarlas como señales inequívocas de una supuesta crisis institucional. Es precisamente en este contexto donde cobra relevancia la teoría del Catastrofismo Interesado, concepto que plantea que determinados actores, movidos por intereses específicos, tienden a exagerar problemas o riesgos con el propósito de influir en la opinión pública, generar incertidumbre o debilitar la confianza en una organización.
Desde esta perspectiva, ciertos sectores han intentado presentar escenarios desproporcionadamente negativos sobre la realidad de COOPNAMA. Esto no significa que la institución esté exenta de desafíos. Como toda organización humana, enfrenta retos ñpermanentes que requieren atención, evaluación y mejora continua. Sin embargo, una cosa es reconocer la existencia de desafíos y otra muy distinta es convertirlos en argumentos para construir narrativas de desastre que no guardan proporción con la realidad objetiva de la institución.
La fortaleza de COOPNAMA no radica únicamente en sus activos o en el número de asociados que la integran. Su principal fortaleza se encuentra en la confianza construida durante décadas de servicio, en sus mecanismos de gobernanza, en la participación democrática de sus socios y en la capacidad de sus organismos internos para conducir procesos de crecimiento y transformación institucional.
Precisamente por esa razón, los acontecimientos recientes deben asumirse como oportunidades de mejora. Ninguna institución es tan perfecta que no tenga aspectos susceptibles de fortalecimiento. La verdadera madurez organizacional consiste en identificar esas áreas, corregirlas y transformarlas en nuevas fortalezas.
Corresponde entonces continuar desarrollando acciones orientadas a blindar la institución, fortaleciendo los mecanismos de transparencia, comunicación, supervisión y gestión estratégica. Estas acciones no deben interpretarse como respuestas a una crisis inexistente, sino como parte natural de un proceso continuo de perfeccionamiento institucional que permita a COOPNAMA seguir siendo una herramienta efectiva al servicio de sus asociados.
La cooperativa debe continuar siendo la respuesta concreta a los proyectos y necesidades de sus miembros: financiamiento para viviendas, vehículos, emprendimientos, educación y otras aspiraciones legítimas que contribuyen al bienestar individual y familiar de miles de personas. Al mismo tiempo, debe mantener una vigilancia permanente sobre aquellos factores internos y externos que pudieran afectar su imagen, su estabilidad o su capacidad de crecimiento.
Es posible que algunas personas se hayan sumado a las críticas sin conocer plenamente la estructura organizativa, los mecanismos de control o los procesos internos que han permitido el desarrollo sostenido de la cooperativa. También es posible que existan actores externos interesados en debilitar la confianza de los asociados mediante la difusión de percepciones negativas. En ambos casos, la mejor respuesta continúa siendo la misma: transparencia, resultados y fortalecimiento institucional.
La historia demuestra que las organizaciones sólidas no se definen por la ausencia de conflictos o cuestionamientos, sino por su capacidad para enfrentarlos sin perder de vista su misión fundamental. En consecuencia, COOPNAMA debe continuar avanzando con serenidad, firmeza y visión de futuro, garantizando su sostenibilidad económica, social e institucional.
Asimismo, debe comprender que este tipo de campañas probablemente no será la última. Las instituciones exitosas suelen convertirse en objeto de críticas, ataques y cuestionamientos. Sin embargo, cuando existe una base sólida de logros, confianza y compromiso con los asociados, esos intentos terminan disipándose sin producir los efectos que sus promotores persiguen.
Más allá de cualquier coyuntura, COOPNAMA representa una construcción colectiva que pertenece a sus asociados y al magisterio nacional. Su futuro dependerá de la capacidad de seguir fortaleciendo sus principios cooperativos, consolidando su transparencia y manteniendo el compromiso con quienes han depositado en ella su confianza durante más de cinco décadas.
Por ello, frente al catastrofismo interesado, la mejor respuesta continúa siendo el trabajo responsable, la mejora continua y la defensa de una institución que ha demostrado ser un verdadero esfuerzo colectivo al servicio de sus asociados.



